26 febrero 2014

Prólogo

Raquel es la resaca del domingo, la nicotina del tabaco. 
Pero también es el amanecer después de la peor noche, o en el mejor de los casos, podemos decir que simplemente es Raquel. 

Camina por la ciudad levantando pasiones, quitando el aliento con la mirada, escondiéndose en los callejones a suspirar y buscando bares para llorar sin dejar de reír. 

Ninguno de los que la ven saben donde vive y solo unos pocos llegan a conocer donde duerme.

Desayuna sola todas las mañanas, a veces con un café, otras solo con sueños perdidos. Pero el día en que ambos se conocieron, él ni siquiera sabía, que ella se llamaba Raquel.  

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